No mucho, es la primera
Si no te gusta: escribí
para que no te gustara. Si te gusta: escribí para que te gustara…sencillo.
Hoy tras hacerle caso a un impulso inofensivo me decidí a comenzar a escribir esto, y sé que se convierte en difícil al pensar que las palabras que escribo no son lo suficientemente buenas como para seguirlas leyendo, y después pienso: ¿Entonces qué será lo suficientemente bueno como para escribirlo? ¿Qué en verdad vale la pena? Finalmente encontrarme escribiendo algo que no se para dónde se dirige es algo que para mí hoy vale la pena y, escuchando Cradle of filth y La Oreja de Van Gogh en mi aleatoria biblioteca musical es curioso que lo primero que se me venga a la mente es el contraste que hay entre ambos géneros musicales: metal y pop, los dos son distintos y para mí son fascinantes, cada uno tiene una combinación distinta de instrumentos, de notas, de ritmo, de letras, de esencia, de pasión de energía, etcétera…y lo mejor de todo es que no deja de ser música. Después de esto pensé: no es un cierto tipo de música a otro lo único que es diferente; el mundo también es diferente, hay tanta variedad de cosas, desde plantas venenosas hasta la forma de una nube, del olor de un perfume hasta la textura del pelaje de mi perro, del sabor de la comida china hasta el color del mar…..todo es diferente, hay tantas cosas que existen que si me pondría a enumerarlas seguro no termino. Tantos gustos, tantas palabras, tantos cambios climáticos, tantas emociones, tantos idiomas, tantas sensaciones, tantas ideologías, tantos paisajes, tantos peces en el agua, tantas vidas…todo es diferente pero, finalmente todo es parte del mismo mundo. Es ridículo pensar el valor que tiene el tulipán amarillo que compró mi mamá si lo comparo conmigo, soy diferente a él en tantos aspectos, pero los dos ocupamos un lugar en el espacio, los dos cumplimos con alguna misión, los dos estamos aquí por algo y, al momento de escribir todo esto me doy cuenta de que la mayor simpleza puede ser en ocasiones la mayor maravilla porque el tulipán y yo somos parte de este mundo, un mundo que no tiene dirección, un mundo donde hay un inimaginable número de cosas y que están aquí por algo, nada en vano, un sinnúmero de personas viviendo día a día y a pesar de todas las diferencias que encuentro seguramente el tulipán y yo estamos no somos tan diferentes, los dos estamos aquí por algo y, bueno, creo que se me acabó la inspiración.
Hoy tras hacerle caso a un impulso inofensivo me decidí a comenzar a escribir esto, y sé que se convierte en difícil al pensar que las palabras que escribo no son lo suficientemente buenas como para seguirlas leyendo, y después pienso: ¿Entonces qué será lo suficientemente bueno como para escribirlo? ¿Qué en verdad vale la pena? Finalmente encontrarme escribiendo algo que no se para dónde se dirige es algo que para mí hoy vale la pena y, escuchando Cradle of filth y La Oreja de Van Gogh en mi aleatoria biblioteca musical es curioso que lo primero que se me venga a la mente es el contraste que hay entre ambos géneros musicales: metal y pop, los dos son distintos y para mí son fascinantes, cada uno tiene una combinación distinta de instrumentos, de notas, de ritmo, de letras, de esencia, de pasión de energía, etcétera…y lo mejor de todo es que no deja de ser música. Después de esto pensé: no es un cierto tipo de música a otro lo único que es diferente; el mundo también es diferente, hay tanta variedad de cosas, desde plantas venenosas hasta la forma de una nube, del olor de un perfume hasta la textura del pelaje de mi perro, del sabor de la comida china hasta el color del mar…..todo es diferente, hay tantas cosas que existen que si me pondría a enumerarlas seguro no termino. Tantos gustos, tantas palabras, tantos cambios climáticos, tantas emociones, tantos idiomas, tantas sensaciones, tantas ideologías, tantos paisajes, tantos peces en el agua, tantas vidas…todo es diferente pero, finalmente todo es parte del mismo mundo. Es ridículo pensar el valor que tiene el tulipán amarillo que compró mi mamá si lo comparo conmigo, soy diferente a él en tantos aspectos, pero los dos ocupamos un lugar en el espacio, los dos cumplimos con alguna misión, los dos estamos aquí por algo y, al momento de escribir todo esto me doy cuenta de que la mayor simpleza puede ser en ocasiones la mayor maravilla porque el tulipán y yo somos parte de este mundo, un mundo que no tiene dirección, un mundo donde hay un inimaginable número de cosas y que están aquí por algo, nada en vano, un sinnúmero de personas viviendo día a día y a pesar de todas las diferencias que encuentro seguramente el tulipán y yo estamos no somos tan diferentes, los dos estamos aquí por algo y, bueno, creo que se me acabó la inspiración.